Transcript
La noche antes de su muerte, Jesus nos invitó a su mesa, a compartir los alimentos en memoria de Él, pero en esa cena, nuestro Señor no solo proveyó el pan y el vino, el mismo se dio como alimento para nutrir nuestro espíritu una vez y para siempre
Cada vez que partimos el pan, conmemoramos su cuerpo entregado por nosotros en la cruz
Al recibirlo, confesamos que nuestra justicia no viene de nuestras obras, sino únicamente de Él
Cada vez que bebemos el vino, recordamos su sangre que fue derramada por nosotros
Al tomarla, declaramos que sólo su sacrificio nos limpia y nos hace dignos
Es un acto de arrepentimiento…
Es un acto de acercamiento…
Es un acto de fe…
Hoy, todos juntos, hacemos visible la realidad invisible de nuestros corazones: que nuestra mayor satisfacción, nuestro verdadero sustento, viene solo de Jesús